Tipos de cáncer: El cáncer de pulmón de células no pequeñas

Los pulmones incorporan oxígeno en el cuerpo cuando se inhala y eliminan dióxido de carbono, un producto de desecho de las células del cuerpo, cuando se exhala. Cada pulmón tiene secciones denominadas lóbulos. El pulmón izquierdo tiene dos lóbulos. El pulmón derecho, que es levemente más grande, tiene tres lóbulos. Dos conductos llamados bronquios comunican la tráquea con los pulmones derecho e izquierdo. En algunas ocasiones, los bronquios se ven afectados por el cáncer de pulmón. El interior de los pulmones está compuesto por unos sacos diminutos de aire llamados alvéolos y unos tubos pequeños llamados bronquiolos.

La pleura, una membrana delgada, cubre la superficie exterior de cada pulmón y reviste el interior de la cavidad torácica. Esto crea una bolsa llamada cavidad pleural. Normalmente, la cavidad pleural contiene una pequeña cantidad de líquido que ayuda a que los pulmones se muevan sin tropiezos dentro del pecho cuando se respira.

Cáncer de Mama

Es una neoplasia maligna que tiene su origen en la proliferación acelerada e incontrolada de células que tapizan, en un noventa por ciento de los casos, el interior de los conductos que, durante la lactancia, llevan la leche desde los acinos glandulares, donde se produce, hasta los conductos galactóforos, situados detrás de la areola y el pezón, donde se acumula en espera de salir al exterior.

Este cáncer de mama se conoce como carcinoma ductal. En el diez por ciento de los casos restantes el cáncer tiene su origen en los propios acinos glandulares y se le llama carcinoma lobulillar. El carcinoma ductal puede extenderse por el interior de la luz ductal e invadir el interior de los acinos en lo que se conoce como fenómeno de cancerización lobular.

En los países occidentales, una de cada diez mujeres padecerá cáncer de mama en algún momento de su vida.

Información básica sobre el cáncer de cuello uterino

Casi todos los cánceres de cuello uterino son causados por el VPH, un virus común que puede transmitirse de persona a persona durante las relaciones sexuales. Usted tiene más probabilidades de contraer el VPH si comenzó a tener relaciones sexuales a una edad temprana o si su pareja ha tenido relaciones sexuales con otras personas. Sin embargo, cualquier mujer que haya tenido relaciones sexuales tiene riesgo de contraer el VPH.

Hay muchos tipos del VPH. En la mayoría de las mujeres, el VPH desaparece por sí solo; sin embargo, si esto no ocurre es posible que con el tiempo cause cáncer de cuello uterino.

Hay dos pruebas que pueden detectar el cáncer de cuello uterino o identificarlo en etapas iniciales:

* La prueba de Papanicolaou (o citología vaginal) identifica los precánceres, cambios en las células del cuello uterino que pueden convertirse en cáncer si no se tratan en forma adecuada.

* La prueba del VPH identifica el virus que puede causar este tipo de cambios celulares.

Se recomienda que todas las mujeres se hagan la prueba de Papanicolaou. Hable con su doctor, enfermera o profesional de atención médica sobre si es recomendable que le realicen la prueba del VPH. Lo más importante que usted puede hacer para prevenir el cáncer de cuello uterino es hacerse la prueba de Papanicolaou periódicamente.

Diagnóstico del cáncer de mama

La biopsia, sin embargo, es tan sólo el último escalón en una cadena de procedimientos cuyo objetivo en separar los estudios mamarios en dos grupos principales: los que presentan algún grado de sospecha de cáncer y los que no.

La anamnesis (interrogatorio) seguida del examen físico o exploración física de la mama es el primer paso que se da para identificar si hay indicios de enfermedad. A continuación, si ha sido posible obtener algún dato que lo justifique, debe recurrirse a algunas de las siguientes técnicas de diagnóstico por la imagen:
Mamografía
Ecografía mamaria
Resonancia magnética o Imagen de Resonancia Magnética (I.R.M.) o resonancia.
Tomografía por emisión de positrones, (T.E.P. o P.E.T.)

Efectos del cáncer colorrectal

¿Cuán común es el cáncer colorrectal?

El cáncer colorrectal (o cáncer de colon o recto) es la segunda causa de muerte relacionada con el cáncer en los Estados Unidos. Según la Sociedad Americana del Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés), este año morirán 56,730 estadounidenses de cáncer colorrectal. El cáncer colorrectal es también uno de los tipos de cáncer que se diagnostica con más frecuencia en los Estados Unidos; en el 2004 se diagnosticarán aproximadamente 146,940 nuevos casos. El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común tanto en hombres como en mujeres.

La obesidad aumenta el riesgo de cáncer de páncreas en mujeres

Las mujeres obesas que poseen la mayor parte de su sobrepeso alrededor del estómago son un 70 por ciento más propensas a desarrollar cáncer pancreático, informó el equipo de Juhua Luo, del Instituto Karolinska de Suecia, en British Journal of Cancer.

«Hallamos que el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas aumentaba significativamente en las mujeres obesas posmenopáusicas que llevan la mayor parte de su exceso de peso alrededor del estómago, afirmó la experta en un comunicado. La obesidad es un problema creciente y ampliamente evitable, por lo que es importante que las mujeres sepan de este riesgo mayor».

El cáncer de páncreas es la quinta causa de muerte por tumores en todo el mundo. Representa sólo alrededor del 2 por ciento de los cánceres diagnosticados cada año, pero la tasa de supervivencia al primer año es menor al 5 por ciento, según datos de la Johns Hopkins University, en Baltimore.

Hasta ahora, el tabaquismo y la pancreatitis crónica eran los factores de riesgo más conocidos de la enfermedad en varones y mujeres, y la obesidad había demostrado tener un vínculo más importante en los hombres.

Los médicos consideran que informar de que el cáncer ha reaparecido es peor que dar el diagnóstico inicial

Una nueva investigación, publicada hoy en Current Medical Research and Opinion revela que más de las tres cuartas partes de los médicos (78%) encuentran que informar a las mujeres de que su cáncer ha reaparecido es tan difícil que lo consideran incluso peor que dar la devastadora noticia del diagnóstico original. Cuando el cáncer de mama reaparece, produce una carga emocional y física significativa sobre las pacientes y sus médicos. Para la mayoría de las mujeres, la recidiva significa que su cáncer, en última instancia, ya no es curable. Dar noticias tan dolorosas a una paciente y a su familia es especialmente difícil para los médicos y casi la mitad (44%) consideran que hablar de la recidiva es la parte más dura de su trabajo.

Proteger a las mujeres de las recidivas es la prioridad número uno para los médicos que tratan el cáncer de mama precoz con receptores hormonales positivos. Como el cáncer de mama suele reaparecer en los primeros 18 meses después del diagnóstico, recetar el tratamiento más eficaz, cuanto antes, para reducir al mínimo el riesgo de recidiva, es fundamental para salvar vidas. La mayoría de las mujeres que participaron en la investigación (83%) depositan su confianza en su médico y confían en que se les dará el mejor tratamiento disponible para mantenerlas libres de enfermedad. Sin embargo, si el cáncer reapareciera, el 41% de las pacientes admite que la confianza en su médico se reduciría.

La enfermedad periodontal aumenta el riesgo global de cáncer

 Las personas que tienen enfermedad de las encías tienen hasta un 21 por ciento más de riesgo de desarrollar cáncer, según un estudio del Colegio Imperial de Londres en Reino Unido que se publica en la edición digital de la revista The Lancet Oncology.

Los individuos con infecciones en las encías tienen mayores concentraciones de marcadores inflamatorios circulando en su sangre. Sin embargo, se desconoce si la inflamación sistémica, la invasión patogena en el flujo sanguíneo o la respuesta inmune ante la infección de las encías podría tener efecto sobre el riesgo global de cáncer o en varias localizaciones de tumores.

Los investigadores, dirigidos por Dominique Michaud, utilizaron datos del estudio HFPS sobre seguimiento de profesionales de la salud que comenzó en 1986 cuando los participantes masculinos del estudio tenían entre 40 y 75 años que respondían a cuestionarios enviados por la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Además, cada dos años completaban cuestionarios de seguimiento y cada cuatro años cuestionarios sobre su dieta